
De forma clandestina, jóvenes chinos "trabajan" en internet 12 horas todos los días en "cientos de fábricas". Su objetivo es avanzar diversos niveles para ´vender´ los personajes y obtener ganancias
FUZHOU, China.- Una de las fábricas más recientes de China opera en el sótano de un antiguo almacén. En las paredes se pueden ver posters de los juegos de computadora "World of Warcraft" y "Magic Land", y en el fondo un grupo de jóvenes que no despegan los ojos de las pantallas de sus computadoras y golpean enérgicamente sus teclados, todo por hacer dinero.
Los jóvenes que trabajan en el local clandestino de Fuzhou son "gold farmers" (recolectores de oro). Cada día, en turnos de 12 horas, "juegan" en computadora: matan monstruos y ganan batallas en las pantallas, buscan monedas de oro artificiales y otros objetos virtuales como recompensas que, al parecer, pueden cambiar por dinero verdadero.
Esto es porque, desde Seúl hasta San Francisco, los jugadores que tienen dinero pero carecen de tiempo y paciencia para avanzar a niveles superiores de un determinado juego están dispuestos a pagarle a los jóvenes chinos de Fuzhou para que jueguen por ellos las primeras etapas de los juegos.
Con más de 100 millones de personas que se conectan cada mes a los juegos interactivos, las compañías de juegos están generando ingresos por 3 mil 600 millones de dólares al año a partir de las suscripciones, de acuerdo con DFC Intelligence, una empresa que analiza el mercado de juegos para PC.
No obstante, en las fábricas chinas como ésta no todo es diversión y juegos. Estos empleados tienen que cumplir con estrictas cuotas y son supervisados por jefes que les proporcionan computadoras, software y conexiones a internet para acabar con trolls, gnomos y ogros.
A medida que avanzan en los juegos, los jugadores en China acumulan dinero virtual de gran valor entre los jugadores de todo el mundo. Los juegos permiten a los jugadores intercambiar el oro con otros jugadores, quienes a su vez lo pueden usar para comprar mejor armamento, amuletos y hechizos mágicos, para ascender a niveles más elevados o para crear personajes más poderosos.
Actualmente internet está plagado de avisos clasificados de pequeñas compañías -muchas de ellas en China- que subastan sus poderosas figuras, llamadas avatares, por dinero real. Estas pequeñas empresas unieron a los jugadores que empezaron a comercializar este tipo de armas virtuales hace unos años para ayudar a mantener su pasatiempo.
Este tipo de economía virtual está desdibujando la línea entre fantasía y realidad. Hace algunos años, los suscriptores en línea empezaron a competir con jugadores de todo el mundo. Y poco tiempo después muchos jugadores empezaron a pedirle a otras personas que les cuidaran sus cuentas, jugando, mientras ellos no estaban.
Esto generó la creación de cientos -tal vez miles- de fábricas de juegos en línea en China. Se dice que existen cerca de 100 mil jóvenes trabajando en China como jugadores de tiempo completo, pasando los días en oscuros cafés internet, almacenes abandonados, pequeñas oficinas y casas privadas. La mayoría de los jugadores gana menos de 25 centavos de dólar por hora, pero generalmente obtienen alojamiento, comida y juegos de computadora gratis en las llamadas "fábricas virtuales".
Para muchos jugadores en línea, el objetivo ya no es simplemente jugar. En lugar de eso, buscan las espadas más extravagantes o el hechizo más potente, o buscan un atajo hacia la emocionante experiencia de jugar en los niveles más avanzados de los juegos. Y es posible obtener todo eso, claro, a un precio.
Pero la búsqueda del oro es polémica. Muchos jugadores experimentados dicen que las fábricas están distorsionando los juegos. Es más, las grandes compañías de juegos dicen que las fábricas están violando los términos de uso de los juegos, que le prohíben a los jugadores vender sus bienes virtuales a cambio de dinero real.
El gobierno chino estima que hay 24 millones de jugadores en línea en China, lo que significa que aproximadamente uno de cada cuatro usuarios de internet en el país juega en línea.
Muchas fábricas de juego empiezan a imitar a las fábricas textiles y de juguetes que se trasladaron de Taiwán, Hong Kong y otras partes del mundo, para aprovechar la barata fuerza laboral china.
Pero se ha hecho poco para detener el prolífico mercado negro de los bienes virtuales, muchos disponibles en eBay, Yahoo y otros sitios en línea.
De hecho, la comercialización de propiedad virtual es tan lucrativa que algunas de las grandes compañías en línea se han unido al negocio, creando sus propias páginas de venta.
Sony Online Entertainment, creador de EverQuest, un popular juego medieval de fantasía y guerra, recientemente creó la página Station Exchange. Sony describe al sitio como una alternativa a los "vendedores deshonestos en subastas no reguladas".
Actualmente hay fábricas en todo China. En la provincia de Henan, una fábrica tiene 300 computadoras. En otra fábrica situada en la provincia de Gansu, los empleados permanecen conectados hasta 18 horas al día.
En la provincia costera de Fujian, varios operadores ofrecieron acceso a sus instalaciones subterráneas, bajo la condición de que sus nombres no fueran revelados debido a la situación legal y fiscal de algunos de los operadores en cuestión.
Un lugar enorme en Fuzhou cuenta con cerca de 100 computadoras en una serie de cuartos oscuros y de grandes dimensiones. En una tarde entre semana se pueden ver a aproximadamente 70 jugadores haciendo lo suyo tranquilamente, mientras que algunos otros duermen sobre los teclados.
Los dueños reconocen que los riesgos son enormes. Las compañías mundiales de juegos regularmente cierran las cuentas de las que sospechan que puedan estar vinculadas con la recolección. Y el gobierno del país está tomando medidas contra la adicción al internet, supervisando más de cerca el tiempo que cada jugador pasa conectado.
Para sobrevivir, las fábricas utilizan sofisticadas estrategias de juego. Esconden sus identidades en línea, contratan a piratas informáticos para que busquen nuevas estrategias y creen claves automáticas para asegurar la victoria en las batallas virtuales.
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